Dicen que el miedo es el peor enemigo, pero yo creo que es un mal necesario. Siempre ha existido y acompañado al hombre desde el terror atávico al enfado de los dioses. Si quieres saber de verdad quien es alguien pregúntale cual es su temor más profundo.
Hay terrores comunes, el miedo al dolor, al desamparo. Éstos son necesarios ya que nos ayudan a protegernos y a no correr demasiados riesgos de los que podríamos salir mal parados.
Otros se manifiestan sólo en algunas personas, como el miedo a la soledad, al ridículo o al rechazo. Son éstos últimos, temores inteligentes que nos ayudan a formar parte del entorno social en el que hemos de movernos. A veces es un error vencerlos y es mejor que nos dominen para así mantenernos en el escenario resguardado y amable de la “normalidad”.
El miedo a mostrarnos del todo nos permite adaptarnos mejor a las circunstancias, pero a veces, sin quererlo, se entreabre una puerta por la que se escapa una frase, un pensamiento, o un gesto que no debería haber salido. Un gesto que normalmente se habría reprimido, una confidencia que no debería haberse hecho. Entonces el miedo se hace presente porque algo que nadie debería haber visto queda al descubierto.
Yo creo que el pensamiento es libre, que lo que en cada conciencia se genera y alimenta no debe ser juzgado ya que no sale al mundo y no puede perjudicar a nadie. Alguien me dijo lo contrario el otro día, pero no son los pensamientos lo que se debe coartar si no esos gestos de los que antes hablaba. Gestos que pueden escaparse y dejarnos desnudos.
Así que quizás no todos los miedos son malos, los miedos sociales nos resguardan, los miedos primarios(al hambre, a la enfermedad,) nos protegen y los otros, los terrores inconfesables, son los que nos hacen como somos.
¿Y qué hay del que representa el mayor de mis miedos? El miedo a algún día dejar de ser “yo”. Me explico, a mí lo que más me aterroriza no es ni el dolor, ni la soledad, ni la muerte… A mí lo que más miedo me dan son enfermedades como el alzheimer, psiquiátricas varias, quedarme en estado vegetativo, etc., es decir, en las que mi mente no sea propiamente mi mente. U otras enfermedades en las que mi cuerpo no sea propiamente mi cuerpo, me explico, tipo tetraplejia, o muy especialmente el llamado síndrome de locked-in o de cautiverio (en el que eres perfectamente cosciente de todo pero lo único que puedes mover son los ojos).
Sin duda acabo de enumerar algunas de mis mayores pesadillas. Ya te he”dicho algo más”.
Saludos
Una de las frases que más me ha gustado siempre es la de “no es más valiente el que menos miedos tiene, sino el que les hace frente”, pero con los años me he ido dado cuenta de que lo mejor es descubrir a cuáles vale la pena hacerles frente y con cuáles puedes llegar a convivir sin que supongan realmente un problema. Creo que ahí está el equilibrio. Lo que no digo yo es que sea fácil…
Creo que olvidó usted algunos miedos. El miedo a ser libres. El miedo al golpe machista enamorado. El miedo al miedo. No, no me gustan los miedos que me hacen crecer, prefiero la razón y las palabras para ser lo que realmente somos.
Saludos
Hola Anusca. ¿te dice algo que le tenga miedo al miedo?. Bueno ya sabes algo más de mi.
Sigue así con tu blog…es fantástico. ¿quién te lo iba a decir?…¿recuerdas? ” no tengo nada qué contar” decías….pero tienes mucho que decir.
Besos mil
D.