El viento no aúlla sino que grita desconsoladamente entre lo árboles y me impide dormir. Parece que la casa entera se tambalee a su compás absurdo. Creo que los muebles van a salir volando detrás de los caprichos de estas corrientes grises y furiosas. Preferiría la lluvia o una tormenta eléctrica antes que estos aires descontrolados y frenéticos.
Dicen que el clima nos afecta de un modo u otro. A mi este viento me produce dolor de cabeza, quizás a alguien le calme o le relaje ya que las sensaciones ambientales son siempre diferentes según quien las valore.
Voy a tratar de hipnotizarme un rato, pensar en un día primaveral, una terraza al sol de media tarde, sombrillas de colores, árboles en calma, una brisa tranquila, y un buen libro. En lugar de una noche imposible en la que no concilio el sueño, y no encuentro la postura adecuada para poder dormir.
Es un ejercicio de imaginación que me ha ayudado muchas veces. Ante una situación que me disgusta sueño estar en otro sitio o con otras personas, y como siempre he tenido esa capacidad de abstracción, muchas veces lo consigo y estoy mitad en la realidad, mitad en otro lugar donde me encuentro más cómoda. El ejercicio en si es sencillo y sólo es necesario un poco de imaginación El problema es que el aire me persigue y acaba de desbaratar el cuento, ha levantado las mesas de la terraza que estaba al sol, el camarero trata de cerrar las sombrillas, pero todo vuela a su alrededor, las hojas de los árboles parecen pájaros levantadas por el viento y las hojas de mi libro también vuelan y se unen a ellas en una danza disparatada.
El viento me ha ganado la partida, se ha colado en mi sueño y se ha impuesto diciéndome al oído que no puedo escapar, que tendré que dejarle rugir y arrastrarme con el hacia el sueño o esperar a que decida calmarse y entonces, cuando deje de soplar, poder dormir y a lo mejor soñar otro clima más amable.
Querida Ana, si no es ese tu nombre es lo mismo, si lo es, perfecto. El viento de tus noches, ese que te quita el sueño, ese maldito e incansable Eolo, me recuerda a una novela de Almudena Grandes (espero no equivocarme) que algo tenía que ver con los vientos, concretamente con el “levante” en la zona del golfo de Cádiz. Si me lo permites, y no a modo de consejo -bonito soy yo para que me aconsejen- sino de experiencia, cuando a mi me sucede eso, que el viento, ya sea interior o exterior no me deja dormir, acudo a algún libro, alguna película antigua, o algún blog de mis incondicionales. A veces, solo a veces, gano yo la partida.
Saludos.
Hola Anusca. A mí a veces también me da dolor de cabeza…pero bueno ante eso …ya sabes , paracetamol:-).
En cuanto a lo de no poder concentrarte ya que sigues ayéndolo, y no te es posible volar para olvidar que está ahí…pues ¿has probado a ponerte música relajante para aislarte y no escucharlo?, pero eso sí, con cascos. A mi me va de perlas cuando no consigo la relajación de mi cuerpo. Me pongo la música, por ejemplo: celta o escuchar el agua o piano…etc, y dejo volar mi imaginación. Así consigo engañar mis sensaciones.
Besos
D.
La idea de erkasone es muy buena, a mí me funciona con música de lluvia, puedes encontrar muchos mp3 del tipo natural songs, storm, etc…son geniales, parece que estás debajo de la misma tormenta…y sin viento!
Saludos!
A mí los huracanes y las tormentas también me producen insomnio, pero no esos que se manifiestan en el exterior soplando entre los árboles, sino los que se manifiestan en mi interior soplando entre mis pensamientos.
Saludos
NO se por que produce tanta desazon el sonido del viento, yo suelo dormir como un liron, no me despiertran los mobiles, ni los pasos de los vecinos, ni una tormenta, nada…excepto cuando hay viento, o cuando tengo algun problema entre ceja y ceja, cosa que no tiene que ver con la metereologia. Y cuando hay viento, me acurruco en la cama y me arrimo a mi Churry para que no me pasa nada y ese viento malvado no me coja…