Hace frío. Por la calle no pasa un alma .Dentro de la casa nadie habla. Pasan la tarde sentados frente al televisor, abrazados a una manta, mirando por una ventana que deforma la realidad, no sabré nunca a gusto de quien.
Así pasa una tarde de domingo en esa casa de ese pueblo, que es como tantas casas de tantos pueblos. El verdadero paso del tiempo se mide ahí, en esas tardes de domingo repetidas, con el frío fuera, el ruido del televisor, y el calor de la compañía.
De esa compañía que hace agradables los silencios, casi como caricias de respeto. Porque estás con alguien que respira a tu lado, que te toca las manos y no hace falta que te diga nada, solo que esté ahí para que la tarde discurra plácida y feliz. Sin necesidad de nada más, sin palabras, con sonrisas. Sin hacer nada., sin decir nada.
Sólo la presencia tranquila y el cuerpo acomodado junto al otro. La seguridad de sentirse querido y arropado. La tranquilidad del abrazo amigo, de la complicidad, del cariño sin excesos ni opulencias, porque sobran, porque no son necesarias ni queridas. Los silencios tan denostados son el mejor refugio cuando la compañía es auténtica, real y tangible.
El es así, es mi silencio querido, mi complemento. Un sillón orejero donde reclinarme cuando estoy cansada. Una red protectora y permanente que me cubre y hace que no sienta miedo a las caídas, que no le tema al vacío porque a su lado no existe, porque se que él me recoge, me reconforta y me quiere.
¡Cuánto llenan algunos silencios! ¿Verdad?.
Entiendo de lo que hablas, porque por suerte, es también mi experiencia y con los tiempos que corren no es lo habitual. Que te quieran por lo que eres y como realmente eres es la mejor red del mundo. Lo que tenéis vosotros es un tesoro. Cuidadlo.
Nada como el calor familiar o el de un buen amigo. Cariño sin excesos, ni impregnado de miel.
Agradables silencion, trinchera de los perseguidos, paz calida.
un saludo
me gusta tu blog
Calma…mucho sosiego, tranquilidad, casi se puede escuchar la respiración entre líneas, me gusta…
En los silencios es donde uno se enuentra consigo mismo, con su felicidad o su ausencia de ella. Ojalá pudiese tener yo eso que describes. Precioso sin duda.
Leo tu relato y me imagino que soy yo misma en una de mis tardes de domingo. Tu ambiente y tu sentir se me hace muy parecido al mio. Me gusta cuando estoy con alguien y disfruto de su compañía en silencio.
Yo siempre he dicho: Los “amigos” con aquellos con los que puedes no hacer nada y disfrutar de ello.
Me gusta tu blog, saludos.